{"id":172,"date":"2026-05-24T23:53:45","date_gmt":"2026-05-24T23:53:45","guid":{"rendered":"https:\/\/hechos4-12.net\/?page_id=172"},"modified":"2026-05-25T01:02:31","modified_gmt":"2026-05-25T01:02:31","slug":"1-reyes-18-y-19-nvp","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/hechos4-12.net\/?page_id=172","title":{"rendered":"2 Reyes 18 y 19 NVP"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta narrativa aparece paralelamente en:<br>2 Reyes 18\u201319,  Isa\u00edas 36\u201337,  y 2 Cr\u00f3nicas 32.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2Re 18:1<\/strong>&nbsp; En el tercer a\u00f1o de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenz\u00f3 a reinar Ezequ\u00edas hijo de Acaz, rey de Jud\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:2&nbsp; Cuando comenz\u00f3 a reinar ten\u00eda veinticinco a\u00f1os, y rein\u00f3 en Jerusal\u00e9n veintinueve a\u00f1os. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacar\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:3&nbsp; Hizo lo recto ante los ojos del <strong>Se\u00f1or<\/strong>, conforme a todas las cosas que hab\u00eda hecho David, su padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:4&nbsp; Quit\u00f3 los lugares altos, quebr\u00f3 las im\u00e1genes, rompi\u00f3 los s\u00edmbolos de Aserah e hizo pedazos la serpiente de bronce que hab\u00eda hecho Mois\u00e9s, porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llam\u00f3 Nehust\u00e1n. <em>2R.24.8<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:5&nbsp; Y puso su esperanza en <strong>el Se\u00f1or, Dios de Israel<\/strong>. Entre todos los reyes de Jud\u00e1 no hubo otro como \u00e9l, antes ni despu\u00e9s,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:6&nbsp; pues sigui\u00f3 <strong>al Se\u00f1or<\/strong> y no se apart\u00f3 de \u00e9l, sino que guard\u00f3 sus mandamientos que prescribi\u00f3 a Mois\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:7&nbsp; <strong>Dios<\/strong> estaba con \u00e9l, y adondequiera que iba, prosperaba. Ezequ\u00edas se rebel\u00f3 contra el rey de Asiria y no lo sirvi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:8&nbsp; Tambi\u00e9n derrot\u00f3 a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:9&nbsp; En el cuarto a\u00f1o del rey Ezequ\u00edas, que era el a\u00f1o s\u00e9ptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subi\u00f3 Salmanasar, rey de los asirios, contra Samaria y la siti\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:10&nbsp; La tomaron al cabo de tres a\u00f1os. En el a\u00f1o sexto de Ezequ\u00edas, el cual era el a\u00f1o noveno de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:11&nbsp; El rey de Asiria llev\u00f3 cautivo a Israel a Asiria, y los estableci\u00f3 en Halah, junto al r\u00edo Goz\u00e1n en Habor, y en las ciudades de los medos,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:12&nbsp; por cuanto no hab\u00edan atendido a la voz del <strong>Se\u00f1or, su Dios<\/strong>, sino que hab\u00edan quebrantado su pacto y no hab\u00edan escuchado ni puesto por obra todas las cosas que Mois\u00e9s, siervo de Dios, hab\u00eda mandado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:13&nbsp; A los catorce a\u00f1os del rey Ezequ\u00edas subi\u00f3 Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Jud\u00e1 y las tom\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:14&nbsp; Entonces Ezequ\u00edas, rey de Jud\u00e1, envi\u00f3 a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: &#8220;He pecado; ret\u00edrate de mi pa\u00eds y aceptar\u00e9 todo lo que me impongas&#8221;. El rey de Asiria impuso a Ezequ\u00edas, rey de Jud\u00e1, trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:15&nbsp; Entreg\u00f3, por tanto, Ezequ\u00edas toda la plata que hab\u00eda en la casa de <strong>Dios<\/strong> y en los tesoros de la casa real.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:16&nbsp; En aquella ocasi\u00f3n Ezequ\u00edas quit\u00f3 el oro de las puertas del templo de <strong>Dios <\/strong>y de los quiciales que el mismo rey Ezequ\u00edas hab\u00eda recubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:17&nbsp; Despu\u00e9s el rey de Asiria envi\u00f3 contra el rey Ezequ\u00edas al jefe de los ej\u00e9rcitos, al jefe de los eunucos y al copero mayor, al frente de un gran ej\u00e9rcito, y estos subieron de Laquis a Jerusal\u00e9n para atacarla. Al llegar acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:18&nbsp; Llamaron luego al rey, y sali\u00f3 a encontrarse con ellos Eliaquim hijo de Hilc\u00edas, el mayordomo, Sebna, el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:19&nbsp; Y el copero mayor les dijo: Decid ahora a Ezequ\u00edas: As\u00ed dice el gran rey de Asiria: &#8220;\u00bfQu\u00e9 confianza es esta en que te apoyas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:20&nbsp; Dices: Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Pero \u00bfen qu\u00e9 conf\u00edas, que te has rebelado contra m\u00ed?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:21&nbsp; Veo que conf\u00edas en este bast\u00f3n de ca\u00f1a astillada, en Egipto, que si uno se apoya en \u00e9l se le clava y le traspasa la mano. Tal es el fara\u00f3n, rey de Egipto, para todos los que en \u00e9l conf\u00edan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:22&nbsp; &#8220;Si me dec\u00eds: &#8216;Nosotros confiamos <strong>en Jehov\u00e1&#8217; <em>(YHWH<\/em> <em>\u05d9\u05d4\u05d5\u05d4)<\/em>,<\/strong> \u00bfno es este aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequ\u00edas, y ha dicho a Jud\u00e1 y a Jerusal\u00e9n: &#8216;Solamente delante de este altar adorar\u00e9is en Jerusal\u00e9n&#8217;?&#8221; <em>Isa.36.7<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:23&nbsp; Ahora, pues, te ruego que hagas un trato con mi se\u00f1or, el rey de Asiria: yo te dar\u00e9 dos mil caballos si t\u00fa consigues jinetes para ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:24&nbsp; \u00bfC\u00f3mo podr\u00edas resistir a un capit\u00e1n, o al menor de los siervos de mi se\u00f1or? ni aun que est\u00e9s confiado en Egipto, con sus carros y su gente de a caballo&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:25&nbsp; \u00bfAcaso he venido yo ahora a este lugar para destruirlo <strong>sin contar con Jehov\u00e1? Jehov\u00e1 <em>(YHWH<\/em> <em>\u05d9\u05d4\u05d5\u05d4)<\/em> me ha dicho:<\/strong> Sube a esta tierra, y destr\u00fayela&#8221;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:26&nbsp; Entonces Eliaquim hijo de Hilc\u00edas, y Sebna y Joa respondieron al copero mayor: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Jud\u00e1 a o\u00eddos del pueblo que est\u00e1 sobre el muro. <em>Isa.36:11&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:27&nbsp; El copero mayor les dijo: \u00bfAcaso me ha enviado mi se\u00f1or para decir estas palabras a ti y a tu se\u00f1or, y no a los hombres que est\u00e1n sobre el muro, expuestos a comer su propio esti\u00e9rcol y beber su propia orina con vosotros?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:28&nbsp; Entonces el copero mayor se puso en pie y clam\u00f3 a gran voz en lengua de Jud\u00e1: &#8220;O\u00edd la palabra del gran rey, el rey de Asiria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:29&nbsp; As\u00ed ha dicho el rey: &#8220;No os enga\u00f1e Ezequ\u00edas, porque no os podr\u00e1 librar de mis manos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:30&nbsp; No os haga Ezequ\u00edas confiar en su <strong>dios, diciendo: Ciertamente nos librar\u00e1 Jehov\u00e1 <em>(YHWH<\/em> <em>\u05d9\u05d4\u05d5\u05d4)<\/em><\/strong>, y esta ciudad no ser\u00e1 entregada en manos del rey de Asiria&#8221;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:31&nbsp; No escuch\u00e9is a Ezequ\u00edas, porque as\u00ed dice el rey de Asiria: &#8220;Haced conmigo las paces y rend\u00edos ante m\u00ed; que cada uno coma de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:32&nbsp; hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vi\u00f1as, tierra de olivas, de aceite y de miel. Vivir\u00e9is y no morir\u00e9is. No oig\u00e1is a Ezequ\u00edas, porque <strong>os enga\u00f1a cuando dice: Jehov\u00e1 nos librar\u00e1.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:33&nbsp; \u00bfAcaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:34&nbsp; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el dios de Hamat y de Arfad? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? \u00bfPudieron estos dioses librar a Samaria de mis manos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:35&nbsp; \u00bfQu\u00e9 dios entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que vuestro dios libre de mis manos a Jerusal\u00e9n?&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:36&nbsp; Pero el pueblo call\u00f3 y no le respondi\u00f3 ni una palabra, porque el rey hab\u00eda dado una orden que dec\u00eda: &#8220;No le respond\u00e1is&#8221;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 18:37&nbsp; Entonces el mayordomo Eliaquim hijo de Hilc\u00edas, el escriba Sebna, y el canciller Joa hijo de Asaf, fueron a ver a Ezequ\u00edas con sus vestidos rasgados, y le contaron las palabras del copero mayor. <em>Isa.36.22<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2Re 19:1<\/strong>&nbsp; Cuando el rey Ezequ\u00edas lo oy\u00f3, rasg\u00f3 sus vestidos, se cubri\u00f3 con vestiduras \u00e1speras y entr\u00f3 en la casa del Se\u00f1or.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:2&nbsp; Y envi\u00f3 a Eliaquim, el mayordomo, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas \u00e1speras, a ver al profeta Isa\u00edas hijo de Amoz,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:3&nbsp; para que le dijeran: &#8220;Ezequ\u00edas dice: &#8220;<strong>Este d\u00eda es d\u00eda de angustia, de reprensi\u00f3n y de blasfemia,<\/strong> porque los hijos est\u00e1n a punto de nacer y la que da a luz no tiene fuerzas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:4&nbsp; Quiz\u00e1 oir\u00e1 <strong>el Se\u00f1or, tu Dios, <\/strong>todas las palabras del copero mayor, a quien el rey de los asirios, su amo, <strong>ha enviado para blasfemar contra el Dios viviente<\/strong> y para insultar con palabras, <strong>las cuales el Se\u00f1or, tu Dios<\/strong>, ha o\u00eddo. Por tanto, eleva una oraci\u00f3n por el REMANENTE que a\u00fan queda&#8221;. <em>Isa.37:6<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:5&nbsp; Cuando los siervos del rey Ezequ\u00edas llegaron a ver a Isa\u00edas,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:6&nbsp; este les respondi\u00f3: &#8220;As\u00ed dir\u00e9is a vuestro gobernante: <strong>As\u00ed dice el Se\u00f1or: &#8220;No temas por las palabras que has o\u00eddo, con las cuales han blasfemado contra m\u00ed<\/strong> los siervos del rey de Asiria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:7&nbsp; Mira, voy a poner en \u00e9l un esp\u00edritu, oir\u00e1 un rumor, se volver\u00e1 a su tierra y all\u00ed le har\u00e9 caer a espada&#8221;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:8&nbsp; El copero mayor regres\u00f3 y se encontr\u00f3 al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues oy\u00f3 que se hab\u00eda ido de Laquis.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:9&nbsp; All\u00ed el rey de Siria se enter\u00f3 de que Tirhaca, rey de Etiop\u00eda, hab\u00eda salido para hacerle guerra, y volvi\u00f3 a enviar embajadores a Ezequ\u00edas diciendo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:10&nbsp; &#8220;As\u00ed dir\u00e9is a Ezequ\u00edas, rey de Jud\u00e1: &#8220;<strong>Que no te enga\u00f1e el Dios en quien t\u00fa conf\u00edas,<\/strong> dici\u00e9ndote: Jerusal\u00e9n no ser\u00e1 entregada en manos del rey de Asiria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:11&nbsp; Has o\u00eddo lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras que han destruido. \u00bfVas a escapar t\u00fa?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:12&nbsp; \u00bfAcaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Goz\u00e1n, Har\u00e1n, Resef, y a los hijos de Ed\u00e9n que estaban en Telasar?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:13&nbsp; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:14&nbsp; Ezequ\u00edas tom\u00f3 la carta de manos de los embajadores. Despu\u00e9s de leerla subi\u00f3 a la <strong>casa de Dios y la extendi\u00f3 delante del Se\u00f1or.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:15&nbsp; Entonces or\u00f3 Ezequ\u00edas delante del Se\u00f1or diciendo: &#8220;<strong>Se\u00f1or, Dios de Israel,<\/strong> que moras entre los querubines, solo t\u00fa eres Dios de todos los reinos de la tierra. T\u00fa hiciste el cielo y la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:16&nbsp; Inclina, tu o\u00eddo y oye; abre, tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha enviado a decirme para <strong>blasfemar contra ti, el Dios viviente.<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:17&nbsp; Es verdad, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:18&nbsp; y que han echado al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos humanas, de madera o de piedra, y por eso los destruyeron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:19&nbsp; Ahora, pues, <strong>Se\u00f1or, Dios nuestro, s\u00e1lvanos<\/strong>, te ruego, de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que <strong>solo t\u00fa, eres Dios&#8221;<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:20&nbsp; &#8220;Entonces Isa\u00edas, hijo de Amoz, envi\u00f3 a decir a Ezequ\u00edas: <strong>&#8216;Esto dice el Se\u00f1or, Dios de Israel:<\/strong> He o\u00eddo lo que me pediste acerca de Senaquerib, rey de Asiria.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:21&nbsp; Esta es la palabra que el Se\u00f1or ha pronunciado acerca de \u00e9l: &#8220;La virgen, hija de Sion, te menosprecia, se burla de ti; a tus espaldas mueve su cabeza la hija de Jerusal\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:22&nbsp; <strong>\u00bfA qui\u00e9n has insultado y contra qui\u00e9n has blasfemado?,<\/strong> \u00bfcontra qui\u00e9n has alzado la voz, y levantado altanero tus ojos? Contra el Santo de Israel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:23&nbsp; Por medio de tus mensajeros <strong>has insultado a Dios<\/strong> y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las alturas de los montes, a lo m\u00e1s inaccesible del L\u00edbano; cortar\u00e9 sus altos cedros, sus cipreses m\u00e1s escogidos; me alojar\u00e9 en sus m\u00e1s remotos lugares, en el bosque de sus feraces campos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:24&nbsp; He cavado y bebido las aguas extra\u00f1as, he secado con las plantas de mis pies todos los r\u00edos de Egipto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:25&nbsp; \u00bfPero nunca o\u00edste que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los d\u00edas de la antig\u00fcedad lo tengo ideado? Pues ahora lo he hecho venir: T\u00fa causar\u00e1s desolaciones, y reducir\u00e1s las ciudades fortificadas a montones de escombros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:26&nbsp; Sus habitantes, impotentes, fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, como hortaliza verde, como heno de los terrados, que se marchita antes de madurar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:27&nbsp; He conocido tu situaci\u00f3n, todos tus movimientos, y tu furor contra m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:28&nbsp; Por cuanto te has airado contra m\u00ed, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis o\u00eddos, voy a poner mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te har\u00e9 volver por el camino por donde viniste.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:29&nbsp; &#8220;Esto te dar\u00e9 por se\u00f1al, Ezequ\u00edas: Este a\u00f1o comer\u00e9is lo que nacer\u00e1 de suyo, y el segundo a\u00f1o lo que nacer\u00e1 de suyo. Al tercer a\u00f1o sembrar\u00e9is y segar\u00e9is, plantar\u00e9is vi\u00f1as y comer\u00e9is el fruto de ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:30&nbsp; Lo que haya escapado, lo que haya quedado de la casa de Jud\u00e1, volver\u00e1 a echar ra\u00edces por debajo y llevar\u00e1 frutos por arriba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:31&nbsp; &#8220;Porque de Jerusal\u00e9n saldr\u00e1 un remanente, y del monte Sion, la salvaci\u00f3n. El cuidado del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos har\u00e1 esto.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:32&nbsp; &#8220;Por tanto, <strong>dice el Se\u00f1or, el rey de Asiria no entrar\u00e1 en esta ciudad, <\/strong>ni lanzar\u00e1 flechas en ella; ni la enfrentar\u00e1 con escudo, ni levantar\u00e1 contra ella un baluarte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:33&nbsp; Por el mismo camino que vino, volver\u00e1, y no entrar\u00e1 en esta ciudad,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:34&nbsp; Porque yo amparar\u00e9 esta ciudad para salvarla, por amor a m\u00ed mismo, y por amor a David, mi siervo&#8221;, <strong>dice el Se\u00f1or.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:35&nbsp; Aconteci\u00f3 que aquella misma noche sali\u00f3 un \u00e1ngel del Se\u00f1or y mat\u00f3 en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la ma\u00f1ana, todo era cuerpos de muertos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:36&nbsp; Entonces Senaquerib, rey de Asiria, parti\u00f3 y regres\u00f3 a N\u00ednive, donde se qued\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2Re 19:37&nbsp; Y aconteci\u00f3 que mientras \u00e9l adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y huyeron a tierra de Ararat. En su lugar rein\u00f3 Esar-had\u00f3n, su hijo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta narrativa aparece paralelamente en:2 Reyes 18\u201319, Isa\u00edas 36\u201337, y 2 Cr\u00f3nicas 32. 2Re 18:1&nbsp; En el tercer a\u00f1o de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-172","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/172","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=172"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/172\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":190,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/172\/revisions\/190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=172"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}