{"id":211,"date":"2026-05-25T02:53:12","date_gmt":"2026-05-25T02:53:12","guid":{"rendered":"https:\/\/hechos4-12.net\/?page_id=211"},"modified":"2026-05-25T02:53:12","modified_gmt":"2026-05-25T02:53:12","slug":"exodo-4-nvp","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/hechos4-12.net\/?page_id=211","title":{"rendered":"\u00c9xodo 4 NVP"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9xo 4:1\u00a0 Entonces Mois\u00e9s respondi\u00f3 diciendo: Ellos no me creer\u00e1n, ni oir\u00e1n mi voz; porque dir\u00e1n: No te ha aparecido Dios.\u00a0<br>\u00c9xo 4:2\u00a0 Y Dios dijo: \u00bfQu\u00e9 es eso que tienes en tu mano? Y \u00e9l respondi\u00f3: Una vara.\u00a0<br>\u00c9xo 4:3\u00a0 Y \u00e9l le dijo: \u00c9chala en tierra. Y la ech\u00f3 en tierra, y se hizo una culebra; y Mois\u00e9s hu\u00eda de ella.\u00a0<br>\u00c9xo 4:4\u00a0 Entonces dijo Dios a Mois\u00e9s: Extiende tu mano, y t\u00f3mala por la cola. Y \u00e9l extendi\u00f3 su mano, y la tom\u00f3, y se volvi\u00f3 vara en su mano.\u00a0<br>\u00c9xo 4:5\u00a0 Por esto creer\u00e1n que se te ha aparecido el Se\u00f1or, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.\u00a0<br>\u00c9xo 4:6\u00a0 Contin\u00fao diciendo el Se\u00f1or: Mete ahora tu mano en tu seno. Y \u00e9l meti\u00f3 la mano en su seno; y cuando la sac\u00f3, he aqu\u00ed que su mano estaba leprosa como la nieve.\u00a0<br>\u00c9xo 4:7\u00a0 Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y \u00e9l volvi\u00f3 a meter su mano en su seno; y al sacarla se hab\u00eda vuelto como la otra carne.\u00a0<br>\u00c9xo 4:8\u00a0 Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera se\u00f1al, creer\u00e1n a la voz de la postrera.\u00a0<br>\u00c9xo 4:9\u00a0 Y si a\u00fan no creyeren a estas dos se\u00f1ales, ni oyeren tu voz, tomar\u00e1s de las aguas del r\u00edo y las derramar\u00e1s en tierra; y se cambiar\u00e1n aquellas aguas que tomar\u00e1s del r\u00edo y se har\u00e1n sangre en la tierra.\u00a0<br>\u00c9xo 4:10\u00a0 Entonces dijo Mois\u00e9s a Dios: \u00a1Ay, Se\u00f1or! Nunca he sido hombre de f\u00e1cil palabra, ni antes, ni desde que t\u00fa hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.\u00a0<br>\u00c9xo 4:11\u00a0 Dios le respondi\u00f3: \u00bfno soy yo quien dio la boca al hombre, qui\u00e9n hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?\u00a0<br>\u00c9xo 4:12\u00a0 Ahora pues, ve, y yo estar\u00e9 en tu boca, y te ense\u00f1ar\u00e9 lo que hayas de hablar.\u00a0<br>\u00c9xo 4:13\u00a0 Y \u00e9l dijo: \u00a1Ay, Se\u00f1or! Env\u00eda, te ruego, a cualquier otra persona.\u00a0<br>\u00c9xo 4:14\u00a0 Entonces Dios se enoj\u00f3 contra Mois\u00e9s, y dijo: \u00bfNo conozco yo a tu hermano Aar\u00f3n, levita, y que \u00e9l habla bien? El saldr\u00e1 a recibirte, y al verte se alegrar\u00e1 en su coraz\u00f3n.\u00a0<br>\u00c9xo 4:15\u00a0 T\u00fa le hablar\u00e1s, y pondr\u00e1s en su boca las palabras, y yo estar\u00e9 en tu boca y en la suya, y os ense\u00f1ar\u00e9 lo que hay\u00e1is de hacer.\u00a0<br>\u00c9xo 4:16\u00a0 Y \u00e9l hablar\u00e1 por ti al pueblo; \u00e9l te ser\u00e1 a ti en lugar de boca, y t\u00fa ocuparas para \u00e9l en lugar de Dios.\u00a0<br>\u00c9xo 4:17\u00a0 Y tomar\u00e1s en tu mano esta vara, con la cual har\u00e1s las se\u00f1ales.\u00a0<br>\u00c9xo 4:18\u00a0 As\u00ed se fue Mois\u00e9s, regreso junto a su suegro Jetro, le dijo: Ir\u00e9 ahora, y volver\u00e9 a mis hermanos que est\u00e1n en Egipto, para ver si a\u00fan viven. Y Jetro dijo a Mois\u00e9s: Ve en paz.\u00a0<br>\u00c9xo 4:19\u00a0 Dijo tambi\u00e9n Dios a Mois\u00e9s en Madi\u00e1n: Ve y vu\u00e9lvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.\u00a0<br>\u00c9xo 4:20\u00a0 Entonces Mois\u00e9s tom\u00f3 su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvi\u00f3 a tierra de Egipto. Tom\u00f3 tambi\u00e9n Mois\u00e9s la vara de Dios en su mano.\u00a0<br>\u00c9xo 4:21\u00a0 Y dijo Dios a Mois\u00e9s: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Fara\u00f3n todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endurecer\u00e9 su coraz\u00f3n, de modo que no dejar\u00e1 ir al pueblo.\u00a0<br>\u00c9xo 4:22\u00a0 Y dir\u00e1s a Fara\u00f3n: El Se\u00f1or dice as\u00ed: <strong>Israel es mi hijo, mi primog\u00e9nito.\u00a0<\/strong><br>\u00c9xo 4:23\u00a0 <strong>Deja ir a mi hijo, <\/strong>para que me sirva; pero <strong>si te niegas dejarlo ir, yo matar\u00e9 a tu hijo, tu primog\u00e9nito.\u00a0<\/strong><br>\u00c9xo 4:24\u00a0 Aconteci\u00f3 en el camino, en una posada <strong>sali\u00f3 Jehov\u00e1 (YHWH \u05d9\u05d4\u05d5\u05d4) al encuentro, y quiso matar al hijo de Mois\u00e9s.<\/strong> <em>Gen.2.17, 3.6: Ez.28.13: Mal.2.15\u00a0<\/em><br>\u00c9xo 4:25\u00a0 &#8220;Entonces S\u00e9fora tom\u00f3 un pedernal afilado y cort\u00f3 el prepucio de su hijo, <strong>y lo ech\u00f3 a sus patas: <\/strong>Te anuncio el derramamiento de sangre del esposo.\u00a0<br>\u00c9xo 4:26\u00a0 As\u00ed lo debilit\u00f3 desde ese momento por el dicho de la sangre del esposo, de la circuncisi\u00f3n. <em>1Co.10.2<\/em>\u00a0<br>\u00c9xo 4:27\u00a0 Dijo El Se\u00f1or a Aar\u00f3n: Ve a recibir a Mois\u00e9s al desierto. Y \u00e9l fue, y lo encontr\u00f3 en el monte de Dios, y le bes\u00f3.\u00a0<br>\u00c9xo 4:28\u00a0 Entonces cont\u00f3 Mois\u00e9s a Aar\u00f3n todas las palabras del Se\u00f1or qu\u00e9 le enviaba, y todas las se\u00f1ales que le hab\u00eda dado.\u00a0<br>\u00c9xo 4:29\u00a0 Y fueron Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel.\u00a0<br>\u00c9xo 4:30\u00a0 Y habl\u00f3 Aar\u00f3n acerca de todas las cosas que el Se\u00f1or hab\u00eda dicho a Mois\u00e9s, e hizo las se\u00f1ales delante de los ojos del pueblo.\u00a0<br>\u00c9xo 4:31\u00a0 Y el pueblo crey\u00f3; y oyendo que Dios hab\u00eda visitado a los hijos de Israel, y que hab\u00eda visto su aflicci\u00f3n, se inclinaron y adoraron.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9xo 4:1\u00a0 Entonces Mois\u00e9s respondi\u00f3 diciendo: Ellos no me creer\u00e1n, ni oir\u00e1n mi voz; porque dir\u00e1n: No te ha aparecido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-211","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=211"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":212,"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/211\/revisions\/212"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hechos4-12.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}