Isaías 36 y 37 NVP

Narrativa paralela a 2 Reyes 18–19.
Capítulos revisados de la Nueva Versión Purificada (NVP) con énfasis contextual e histórico.

Senaquerib invade Judá

Isa 36:1  Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. 

Isa 36:2  Y el rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías; y acampó junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. 

Isa 36:3  Y salió a él Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, 

Isa 36:4  a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas? 

Isa 36:5  El consejo y poderío para la guerra, del que tú hablas, no son más que palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te rebeles contra mí? 

Isa 36:6  He aquí que confías en este báculo de caña frágil, en Egipto, en el cual, si alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían. 

Isa 36:7  Y si me decís: En Jehová nuestro dios confiamos; ¿no es este Jehová aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo quitar Ezequías? Y dijo a Judá y a Jerusalén: Solamente delante de este altar adoraréis 2R18.4 

Isa 36:8  Ahora, pues, yo te ruego que hagas un trato con el rey de Asiria, mi señor: Yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes que los monten. 

Isa 36:9  ¿Cómo, pues, harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de a caballo? 

Isa 36:10  ¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra y destrúyela. 

Isa 36:11  Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está sobre el muro. 2Re.18:26 

Isa 36:12  dijo el Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor a que dijese estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su estiércol y beber su orina con vosotros? 

Isa 36:13  Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria. 

Isa 36:14  El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. 

Isa 36:15  Ni os haga Ezequías confiar en SU DIOS, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. 

Isa 36:16  No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, 

Isa 36:17  hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas. 

Isa 36:18  Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? 

Isa 36:19  ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? 

Isa 36:20  ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén? 

Isa 36:21  Más ellos callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis. 

Isa 36:22  Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces. 2Re.18:37 

Ezequías busca la ayuda de Isaías

Isa 37:1  Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino al templo de Dios. 

Isa 37:2  Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz. 

Isa 37:3  Los cuales le dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 

Isa 37:4  Quizá oirá el Señor tu Dios las palabras del copero principal, al cual el rey de Asiria, su señor, envió para blasfemar al Dios vivo y para vituperarlo con sus palabras; eleva, pues, oración tú por el remanente que aún ha quedado. 

Isa 37:5  Vinieron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías. 

Isa 37:6  Y les dijo Isaías: Esto diréis a Ezequías: Así dice el Señor: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. 2R.19:4 

Isa 37:7  He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada. 

Isa 37:8  Vuelto, pues, el copero principal, halló al rey de Asiria que combatía contra Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis. 

Isa 37:9  Más al oír decir que Tirhaca rey de Etiopía había salido para hacerle guerra, envió embajadores a Ezequías, diciendo: 

Isa 37:10  Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria. 

Isa 37:11  He aquí que tú oíste lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú? 

Isa 37:12  ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar? 

Isa 37:13  ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva? 

Ezequías le pide a Dios que lo sane

Isa 37:14  Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y subió a la casa de Dios, y las extendió delante de Dios. 

Isa 37:15  Entonces Ezequías oró a Dios, diciendo: 

Isa 37:16  Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. 

Isa 37:17  Inclina, oh Señor, tu oído, y oye; abre, Señor, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar contra ti, el Dios viviente. 

Isa 37:18  Ciertamente, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, 

Isa 37:19  y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron. 

Isa 37:20  Ahora pues, Señor Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Dios. 

La caída de Senaquerib

Isa 37:21  Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: ‘Así ha dicho el Señor Dios de Israel: Acerca de lo que le rogaste sobre el rey de Asiria, 

Isa 37:22  estas son las palabras que Dios habló contra Senaquerib: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrás de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén. 

Isa 37:23  ¿A quién vituperaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel. Mt.12.27-31 

Isa 37:24  Por mano de tus siervos has vituperado al Señor, y dijiste: Con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos. 

Isa 37:25  Yo cavé, y bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto. 

Isa 37:26  ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. 

Isa 37:27  Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confundidos, fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de sazón se seca. 

Isa 37:28  He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. 

Isa 37:29  Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. 

Isa 37:30  “Y esto te servirá de señal, oh Ezequías: Este año comeréis de lo que brota de por sí, y el segundo año de lo que crezca de aquello. Pero en el tercer año sembrad y segad; plantad viñas y comed de su fruto. 

Isa 37:31  Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba. 

Isa 37:32  Porque de Jerusalén saldrá un REMANENTE, y DEL MONTE SION LOS QUE SE SALVEN. El celo del Señor de los ejércitos hará esto. 

Isa 37:33  Por tanto, así dice El Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. 

Isa 37:34  Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, 

Isa 37:35  Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo. 

Isa 37:36  Y salió el ángel del Señor y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. 

Isa 37:37  Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó, y permaneció en Nínive. 

Isa 37:38  Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. 

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